miércoles, 11 de enero de 2017

Cosas que me enervan

Siempre suelo hablar de lo positivo, de lo que me gusta, de lo estupendo que es casi todo. Pero hoy me apetece hablar de lo que no me gusta, lo que detesto, lo que me enerva, el lado oscuro de la fuerza, eso sí, en clave de humor, no vaya a resultar demasiado talibana, que puedo llegar a serlo si me lo propongo, que conste.

Igual que la felicidad está en los pequeños detalles de la vida, es curioso cómo pequeños detalles también pueden sacarte de quicio. 



Supongo que depende de muchos factores: lo maniática que seas, la paciencia que tengas, la capacidad de autocontrol… En mi caso la mayoría probablemente sean manías absurdas, lo reconozco, aunque algunas cosas creo que fácilmente enervan a cualquiera. Ahí van a ver quién se ve reflejado.


·        Odio meterme en la ducha y que no haya gel, o ir a lavarte el pelo y que no haya champú, sobre todo cuando ello requiere salir de la bañera y hasta del cuarto de baño para hacerte con el producto en cuestión.

·       En este mismo orden de cosas, odio ir al cuarto de baño y que no haya papel. Si estás en casa, es fácilmente solucionable, pero lo fatal es cuando estás en algún baño público.  De hecho, es lo primero que miro cuando entro en uno.

·       Otra cosa que me pone de muy mal humor es pasarme el día soñando con el trozo de tarta de chocolate que sobró ayer y que cuando llego a casa se la haya comido alguien. Me cuesta mucho asumir esa frustración.  Tal cual. Me enfado con el que se la haya comido.

·       Me ataca los nervios estar buscando sitio para aparcar y que cuando por fín lo veo me lo quite el de delante. Soy capaz de soltar todo tipo de improperios. También me pone muy nerviosita la gente que tiene un coche 4 x 4 más grande que un camión y que pasa los badenes a 2 por hora. No lo aguanto.

·       Odio hacerme la manicura y destrozármela al minuto al tener que buscar el dinero en la cartera para pagar. Así que me he hecho fan incondicional de la manicura permanente que te  libera de esta clase de inconvenientes.

·       No soporto que la gente baje las persianas y que se queden a la vista. Corro siempre las cortinas o bajo los estores pero no aguanto ver una persiana bajada. 

·       Me pone nerviosa que a la hora de la comida se lleven determinadas cosas a la mesa, en aras de la comodidad. Me refiero a cacerolas, sartenes y tuppers por ejemplo. No puedo.

·       No entiendo la gente que pone un plato hondo sin plato llano debajo. Jamás lo hago. Ni cuando estoy sola.

·       No resisto vestirme sin antes ponerme crema. 

·       No aguanto que alguien cuelgue mi ropa en perchas poco apropiadas, por ejemplo una chaqueta de lana en una percha de pinzas para pantalones. La mayoría de las veces eso significa destrozar la chaqueta. Y me da mucha rabia también que la ropa se destiña y la culpa siempre la tenga la lavadora.

·       No soporto cuando en el momento más interesante de una película el de al lado desenvuelve un caramelo con toda parsimonia, con todo el ruidito asociado. 

·       Me pone muy nerviosa que la gente se vea obligada  a toser en los intermedios de los conciertos. Creo que tose hasta el que no tiene ganas.

·       No puedo resistir más de cinco minutos sentada al lado de alguien que se muerde las uñas. Cuando me ocurre lanzo miradas asesinas sin poderme contener.

·       No resisto que coman kikos a mi lado. Me pone nerviosa el ruido que hace. En estos casos ya sé que la única solución es unirme a comerlos.

·       Tampoco resisto que la gente haga pompas con el chicle.

·       Me ataca la gente que en el autobús hace como que no ha visto a una embarazada con una tripa de 10 kilos con tal de no moverse de su cómodo asiento. Quien dice embarazada dice anciana.

·       Me pone nerviosa la gente que cuando habla invade tu espacio de intimidad. Me inhibe.

·       Me enerva la gente que en el tren no para de hablar por teléfono a voces, como si estuvieran solos y nadie les oyese.

·       No me gustan nada los restaurantes en los que hay televisión, con la excusa de poder ver los partidos de fútbol esos que todo el mundo queda para ver en algún sitio.  Es motivo suficiente para no volver. Soy así.

·       Llevo fatal ir a cenar a un restaurante de moda y encontrarte a un niño en la mesa de al lado. Los niños en su sitio y a su hora.

·       No resistiría ir de viaje escuchando el programa Carrusel deportivo. Creo que me bajaría del coche en cuanto tuviera ocasión.

·       No puedo dormir con la puerta de la habitación, del armario o del baño abierta. 

·       Me pone muy nerviosa la gente que no es médico pero lo parece. 

·       No puedo con la gente que se cuela en las colas y se hacen los longuis.


  
     Creo que la lista podría ser interminable. Una vez que empiezas no puedes acabar, ja, ja. Prueba a hacerlo y verás. Así que mejor lo dejo aquí no sin antes decir que lo que MÁS MÁS MÁS odio es buscar cosas que no encuentro. Y sobre todo si son cosas cotidianas como las gafas, las llaves del coche, el móvil, las llaves de casa, el cargador, los guantes… Es algo que me enerva y me desquicia. Siempre echo la culpa a los demás, aunque debo decir que muchas veces la culpa es mía!

¡¡FELIZ SEMANA!!

18 comentarios:

  1. Jajaja, María !!! Como te entiendo !! Yo también soy muy maniática y además cada vez me da menos vergüenza reaccionar rápido ante ese tipo de manías, como por ejemplo un nuevo sitio en el avión si tengo alguien masticando chicle con la boca abierta al lado (lo he hecho dos veces) no lo aguanto !! O si alguien huele mal, también lo he hecho...es lo mejor y te sientes muy aliviada. En cuanto a cosas de casa, tengo muchiiiiisimas, pero la más destacada son como tienen que estar las cosas/ sillas, alfombras, mesas, decoracion, etc....colocadas al milímetro !!! No puedo dormir si no están bien colocadas. un beso

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    1. Como dice mi madre, más vale una vez morado que ciento amarillo! ! Si se puede hay que reaccionar rápido y aguantar. Yo en el cine también me cambio a menudo de sitio!!!

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  2. Jajajja Maria te veo muy maniatica aunque es verdad que con muchas de tus manias me he sentido muy identificada con las mas con la del champu y con la menos con la de las perchas poco apropiadas jajajaj
    Por cierto yo no puedo soportar llegar al baño y que las toallas no esten perfectamente colgadas

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  3. Jajajja Maria te veo muy maniatica aunque es verdad que con muchas de tus manias me he sentido muy identificada con las mas con la del champu y con la menos con la de las perchas poco apropiadas jajajaj
    Por cierto yo no puedo soportar llegar al baño y que las toallas no esten perfectamente colgadas

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  4. Maria, coincido contigo en muchas manias!!!!

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  5. El otro día descubrí un invento estupendo para la ultima de las manias: un chip pegatina xa localizar las cosas que siempre perdemos: gafas, llaves, cargador... En ECI, sección libros y no muy caro porque te ahorra tiempo y enfados!

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  6. Amaya! ! Siempre he pensado que debía haber algo así! ! Me lo compro seguro y para la cartera de mi marido otra se pasa el día buscándola y eso también me pone nerviosa ja ja

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  7. Pufffff comparto tantos y podría añadir miles y miles más
    Pero el q siempre me gustó tuyo y cuento siempre es el de la crema aún recuerdo de adolescentes cuando te esperaba en tu casa a q te ducharas y cambiaras para salir y el momento salir de la ducha y q nadie te rozara si antes no te habías puesto tu crema ... recuerdos

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    1. Ja ja! ! Sigue pasándome exactamente lo mismo. Me muero de dentera!!

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  8. Pues igual que todas los comentarios anteriores. Desgraciadamente la cantidad de manías van en relación a la edad..... cuánto mayor eres más manías, alcanzas un pico y a cierta edad empiezan a desaparecer. Creo que estamos en el momento cumbre, porque yo tb tengo muchísimas. Comparto las tuyas, creo que todas, pero es difícil que me meta en la ducha sin lo necesario, por manía, claro!!!! Las perchas los ruiditos de los de alrededor y los olores horrible, y el orden en la casa y los armarios obsesivo, eso incluye tipos y posición de perchas, plantillas para doblar la ropa, alineación de todas las prendas...... bueno multitud. Me pregunto, los hombres son también tan maniáticos??? En mi casa por lo menos no....

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    1. Ja ja Ana! Eres genial. A mi lo del orden obsesivo no me ha entrado todavía! Vente un día a mi casa y me ordenas los armarios, lo de las plantillas para doblar la ropa me maravilla!!. Y X cierto hay unos hombres todavía más maniáticos que nosotras, no lo dudes! Beso

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  9. Muy bueno. Buenísimo! Me estoy riendo yo sola... Te ha faltado lo de la gente andando por la calle con bolsas chungas y lo de la gente que habla en misa. La lista es interminable.

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    1. Sin olvidar a los que, son ningún tipo de pudor o vergüenza, te muestran al comer el mismísimo bolo alimenticio, como tú dirías, ja ja. ...

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  10. Y qué me decís cuando vas a la compra con la lista quebte ha hecho la chica y llegas a casa y se le ha olvidado decirte que faktaba algo básico? Me ppne de los nervios!!! Jajaja

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